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Entrevista

Lo que uno espera del sistema educativo en una sociedad desigual es que no refleje esas desigualdades

Las políticas dejadas por la dictadura de Augusto Pinochet no han sido tocadas en lo medular, producto de ello, la inequidad continúa siendo el principal problema de la educación chilena. Es el diagnóstico entregado por el reconocido académico e investigador Juan Eduardo García-Huidobro.

Juan Eduardo García-Huidobro

Por Carla Estrada

17 de noviembre de 2007

Contenido

Juan Eduardo García-Huidobro

Juan Eduardo García-Huidobro: Profesor de filosofía, durante los años 80 se desarrolló como investigador en temas como la educación básica en Chile, educación de adultos en América Latina.

Desde 1990 hasta el año 2000 se desempeñó en el Ministerio de Educación de Chile, primero para el programa de las 900 escuelas P-900, luego en la dirección del componente de enseñanza básica del Programa MECE básica (Programa de Mejoramiento de la Equidad y Calidad de la Educación Básica) y finalmente como Director de la División de Educación General del Ministerio de Educación.

Durante el año 2000 asesoró técnicamente al Ministerio de Educación en el diseño de un sistema de educación permanente, de tipo intersectorial entre el Ministerio de Economía, el Ministerio del Trabajo y Educación, llamado “Chile califica”, actualmente en funcionamiento.

Presidente del Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación, Juan Eduardo García-Huidobro es Doctor en Ciencias de la Educación y Doctor en Filosofía de la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica. Actualmente se desempeña como director del Centro de investigación y Desarrollo de la Educación y decano de la Facultad de Educación de la Universidad Alberto Hurtado.

El día 7 de junio de 2006, Michelle Bachelet, presidenta de Chile, anunció la creación de una comisión que hiciera recomendaciones y sugerencias para mejorar la calidad de la educación de escuelas y liceos del país, sin excepción. Es lo que se denominó el Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación.

Fue la misma presidenta quien propuso el nombre de Juan Eduardo García-Huidobro para presidir esta comisión, por su larga carrera como investigador y como experto en temas de educación.

En el mismo momento en que en el Palacio Presidencial de La Moneda se firmaba un acuerdo entre gobierno y oposición para aprobar varias de las reformas planteadas por el organismo asesor, el académico nos recibió en su lugar de trabajo, el Centro de Investigación y Desarrollo para la Educación, CIDE.

A pesar de haber participado en el Ministerio de Educación durante los gobiernos de la Concertación, es considerado un duro crítico de la política educacional de los últimos 17 años.

¿Cómo evalúa las reformas implementadas en la educación en Chile desde los años 90?

Lo primero es dejar clara la línea de base de las reformas, en los 90 en Chile estábamos saliendo de lo que se llamó la década perdida, que significó, en toda Latinoamérica, una baja en el gasto social. En Chile el presupuesto bajó cerca de un 30%,el del año 90, que fue el último presupuesto diseñado por la dictadura, fue el año en que se dedicó menos a la educación en los últimos 60 años. El problema en el gasto repercutió en dos áreas, un deterioro muy grande de la educación de los más pobres y una baja generalizada de la calidad de la educación.

De alguna manera las políticas desde el 90 que han sido brutales en términos de recursos involucrados y en la enormidad de temas que ha enfrentado. Y en base a las dos falencias que teníamos se convirtieron en ejes del cambio la calidad y la equidad.

Desde ese punto de vista lo que se ha hecho es impresionante, si uno mira nada más la cantidad de insumos, la implementación de la jornada escolar completa, JEC - que significa aumentar en un 30% la jornada - y casi triplicado el sueldo de profesores, la cobertura total de textos desde 1º básico a 4º medio (los doce años que incluye la enseñanza escolar en Chile). Además la realización del proyecto Enlaces, que ha implicado la incorporación a la computación a todas las escuelas del país. Gracias a este proyecto la brecha digital, que es tan fuerte en otros países, puede observarse en Chile a nivel de los hogares, pero en los establecimientos escolares se ha morigerado.

Un currículo que empieza a renovarse el año 1996 y que realmente pone al día el discurso escolar, con la ciencia, su mundo y la globalización. Un sistema de supervisión mejorado, el sistema de medición es de los más sofisticados a nivel mundial, hay un conjunto infinito de buenas noticias.

¿Y las malas noticias?

Siempre hay un pero, en este caso fue que se decidió no tocar algunos aspectos institucionales dejados por la dictadura, además de un aspecto que se agregó después y que viene a agravar la situación. La administración municipal, la subvención y el subsidio a la demanda per cápita, por alumno asistente, a lo que se añadió, el año 93 la Ley de Financiamiento Compartido, que permite a las personas recibir financiamiento del Estado para sus proyectos educacionales. En la universidad no se ha hecho nada tampoco, pero todavía el sistema no ha dado tantos problemas.

Estas cosas sumadas en el tiempo, han ido generando un panorama educacional en el que, si bien la educación de los pobres es mucho mejor que antes y la cobertura es tremendamente mayor que antes, la educación es fuertemente desigual, no sólo entre la educación pobre y rica, sino también tremendamente segregada, cada grupo social se educa con su grupo social. La escuela no está cumpliendo un rol de cohesión social, tolerancia, reconocimiento a la diferencia.

La desigualdad social en chile es brutal y lo que uno espera del sistema educativo en una sociedad desigual es que no refleje esas desigualdades, que las morigere, que sea más igualitaria que su sociedad. No es lo que tenemos, en Chile la educación está mimetizada con la sociedad y reproduce la desigualdad.

¿Cree usted que el financiamiento compartido y la municipalización son causas de esta profunda desigualdad?

El financiamiento compartido fundamentalmente, y la subvención, en menor medida. Estas dos herramientas podrían ser positivas en la medida en que el mercado fuera igualitario, pero la experiencia muestra que no lo es.

Si, por ejemplo, soy alcalde de Curepto (pequeña localidad del centro de Chile), sólo puedo poner una escuela en Curepto. Pero si soy un empresario no voy a poner una escuela allí, sino que la pondré en Puente Alto, una comuna que está triplicando su población todos los años. Por lo tanto ese alcalde tiene que tener una escuela que trabaja a pérdida, porque no existen los alumnos suficientes para recibir una subvención que permita pagar a los profesores y mantener la escuela. Eso significa sacar plata de las arcas del municipio para cubrir ese déficit. Mientras, en Puente Alto, hay 45 alumnos por curso y por lo tanto no solamente hay dinero para pagar el sueldo a los profesores y a los de mejor desempeño, sino que también alcanza para embolsar una cantidad igual en el peculio personal del privado.

Además, en Curepto no se puede echar a ningún niño porque el municipio tiene la obligación de cautelar el derecho a la educación, mientras que los privados tienen la facultad para echar a los que no le pagan, o a los hijos de padres separados, si es un colegio católico, etc.

Es un seudo mercado que tiene una serie de incongruencias, y desequilibrios estructurales que hacen que haya una parte de la educación, la que atiende a los más pobres, que está crecientemente en crisis, y por otro lado el sector privado que está creciendo y desarrollándose cada vez mejor.

¿Es un problema de focalización de los recursos?

Termina siendo un problema de focalización, pero no es el problema, al menos no solamente ése. El verdadero problema son las regulaciones del sistema que lo hacen pernicioso para los sectores de la educación pública. Y la dificultad radica en que, en muchas partes del país, los más pobres sólo pueden acceder a la educación pública.

La Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, LOCE ha sido sindicada como la principal enemiga de la calidad y equidad en la enseñanza. ¿Qué opinión le merece?

Se le ha dado mucha importancia a la LOCE, curiosamente los dos temas de los que hemos estado hablando, la municipalización y el sistema de financiamiento, no están en la LOCE. Ahora que tiene importancia, la tiene, pero principalmente por aspectos como la selección de los alumnos y la calidad de los sostenedores (privados que pueden poner una escuela con financiamiento del Estado), pero para mí el problema es sistémico.

Justamente se está firmando un acuerdo entre oposición y gobierno para cambiar algunos aspectos de la LOCE, pero con esos acuerdos se podrán observar, probablemente, mejoras en la calidad de la educación, pero ni un ápice de cambio en la equidad. Para disminuir la desigualdad, nada de nada, la municipalización y el financiamiento compartido no se han tocado.

Como presidente de Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación, ¿considera que han sido bien acogidos los planteamientos que se hicieron a la presidenta?

Desde ese punto de vista no hay sorpresas, todo lo que está en el proyecto que la presidenta ha enviado al congreso fue dicho por la Comisión Asesora. Algunas de estas medidas tuvieron apoyo unánime, como la idea de volver a tener 6 años de enseñanza básica y 6 años de enseñanza media (ahora son 8 años de básica y 4 de media). Pero hubo otras medidas en las que hubo controversia, como la atribución para seleccionar hasta 6º básico, que se contraponía a quienes proponían la imposibilidad de selección durante toda la enseñanza. Finalmente el proyecto propone que no se pueda seleccionar por motivos académicos y económicos. No todo es lo que uno quisiera, nuestro informe pretendía que también se incluyeran motivos ideológicos, religiosos, en fin, bajo ningún evento.

Este acuerdo es un paso importante, creo que nadie lo duda, ¿pero el tema central de la desigualdad sigue inamovible?

Es un paso importante pero que no toca los temas principales desde el punto de vista de la igualdad, y este punto es absolutamente fundamental, porque la educación es una promesa de igualdad, que todo padre y madre espera, sea un camino de ascenso y mejoramiento social para sus hijos. Pero además de eso hay una cuestión coyuntural y una más permanente, más de fondo que hace que este tema sea primordial.

La cuestión coyuntural es que si uno mira hoy a Chile, o lo que se escribe sobre Chile, desde cualquier posición política, no es muy difícil llegar a acordar que nuestro mayor problema social es la desigualdad. Estamos mejor, una gran mayoría de personas tiene más acceso a cosas, mejor educación que antes, 7 de cada 10 chiquillos que van a la universidad son hijos de padres no universitarios, estamos mejor. Pero esto, en el contexto de que si los pobres han mejorado, quienes tienen más posibilidades han mejorado mucho más. Esto genera irritación social, que luego se transforma en menos ganas de trabajar, en menos ganas de jugársela por el país, etc.

La cuestión teórica es que podemos decir que lo que nosotros estamos consiguiendo es en base a un sistema de mercado, ese sistema, sin debatir si es bueno o malo, al menos tiene que ser legítimo y esto supone algunas instancias de igualación social. Yo acepto el sistema de mercado en la medida en que es meritocrático, y solo puede ser meritocrático en la medida en que todos entremos en él con herramientas similares. En esta carrera algunos corren con zapatillas de clavos y otros con una pierna enyesada. Esa carrera está perdida desde el principio y este es un elemento que antes o después se nos va a venir encima por la legitimidad de las instituciones. Esto no se puede sostener por mucho tiempo.

Y con respecto a la situación de los profesores en Chile, ¿cómo evalúa su situación y cómo les han favorecido estos cambios?

Tenemos un panorama que es bien complicado, porque es muy diverso y resulta muy difícil hacer simplificaciones.

En términos de salario hay un mejoramiento sustancial, ¿es suficiente o no es suficiente?, depende de lo que yo quiera, si quiero que las personas talentosas elijan pedagogía tengo que subir los sueldos. Es lo que han hecho Suecia, Finlandia, países top en educación y que tienen un nivel de salarios mucho mejores. Si la transformo en una profesión docente de bajo nivel, pero segura, puedo tener salarios más bajos.

Ahora, hay que considerar las mejoras que hay, hoy ser profesor es una profesión, antes ni siquiera se le consideraba como una profesión. Una persona recién titulada gana algo así como mil dólares, lo que en el concierto latinoamericano es alto y además, es un trabajo con estabilidad. Por otra parte, en otras profesiones con los mismos años de estudio, los salarios han crecido mucho más, pero si se considera la media de sueldos, los profesores están sobre la media, todos están concentrados en la media. No hay ninguno demasiado bien, pero tampoco demasiado mal.

Hay también otras ventajas, sobretodo para el empleo femenino, por este calendario que se adapta a los requerimientos de la familia y los hijos, y como hay un deterioro fuerte de los salarios en Chile, para una mujer es una buena profesión, porque además en esta área el trato hacia las mujeres es más igualitario que en el resto de las profesiones donde aún existe mucha discriminación. En salario estamos bien, pero tenemos que estar mejor si queremos mejor educación.

¿Y la formación de los profesores?

En la formación, tenemos un problema desde la reforma del 1967, en donde se extiende la enseñanza básica a 8 años y se comienzan a formar los profesores de básica o generalista, que tienen que enseñar cualquier ramo durante los primeros 8 años; pues, eso es imposible. Es posible formarse para hacer cualquier ramo en el primer ciclo básico, porque allí el niño está aprendiendo a leer y escribir, el contenido de la profesión es más pedagógico que disciplinario, todos sabemos leer y escribir, sabemos las cuatro operaciones básicas, lo importante radica en saber cómo el niño las aprende, eso hace la profesión. En cambio, cuando estamos enseñando matemáticas a un chico de 14 años y queremos llevarlo a un raciocinio matemático más complejo, el profesor o profesora tiene que saber muchísimo más que el niño, y entender no sólo la lógica del niño, sino que la lógica de la matemática, esto se logra con años de estudios universitarios, no se puede hacer aprendiendo al mismo tiempo geografía, gramática etc.

Nuestro déficit está en los especialistas, pero en este aspecto, las universidades se están poniendo al día y vamos mejorando rápido.

¿Existe mucha disparidad entre las formaciones que entregan las universidades?

La verdad es que no hay estudios en esa área, yo hice un estudio, pero en educación parvularia, y llegué a la conclusión que los problemas no están en el currículo, sino en las condiciones. Una universidad que tiene 20 sedes, y algunas de esas sedes son muy pequeñas, en toda una carrera puede haber 15 alumnos, los alumnos se están educando en cursos de 8 ó 9 personas, por lo tanto la universidad no puede tener docentes “full time”, y no hay académicos, no existe una masa critica. Problemas como esos son los más importantes, las condiciones en que se entrega una formación que debiera ser de nivel universitario y para ello debe haber discusión entre pares académicos, si no hay pares no hay universidad, ese problema es mucho mayor.

¿Cómo cambia el papel de la familia en la educación de sus hijos con estas reformas?

El papel de la familia no ha cambiado demasiado, talvez lo que la reforma más ha hecho, es cautelar la participación de la familia y generar espacios de participación institucionalizados. Aunque no parezca, la formación de un centro de padres puede ser un problema, por lo tanto tiene que estar defendido jurídicamente, tiene que haber reglas y eso se reguló bastante bien con estos cambios. En segundo, se han creado espacios de participación, hoy, para hacer un cambio de reglamento interno el establecimiento tiene que consultar a los padres, tiene que existir un consejo escolar en que participan los apoderados. Principalmente, la injerencia de la familia se remite a la elección del colegio para sus hijos, de acuerdo al tipo de educación que quieren para ellos. Éste es un punto importante de la discusión sobre la selección en los colegios, porque el financiamiento compartido es una enorme limitación a la libertad de enseñanza, entendida como la libertad de los padres de elegir el colegio, porque sólo puedo elegir los que puedo pagar y esos son cada vez menos.

¿Cómo se han incorporado las nuevas tecnologías en la educación?

Aquí hemos tenido una política nacional tremendamente agresiva en términos de dotación y muy fuerte en capacitación. El sistema está montado en una red de universidades que entrega apoyo y capacitación a cada escuela o liceo que es dotado de equipos. Esa capacitación es de dos años completos para cada escuela, es un proceso muy serio y largo, y ha funcionado de manera impecable. La disponibilidad de computadores para los alumnos también es muy buena.

El otro cambio es cómo integro la tecnología en el día a día, ese es un cambio cultural y es mucho más dispar, es mucho menos programado, porque está condicionado por los intereses que algunos tengan, por ejemplo, en cada comunidad escolar hay un “computín” (a quien le apasiona la computación), pero también hay algunas o algunos que dicen que no, que no nacieron para eso y se niegan. Eso si, cada vez menos, porque la computación se ha metido en la administración escolar, para poner notas, cobrar el sueldo, o sea que se está generando de a poco un cambio.

¿Qué aspectos han cambiado en la relación profesor-alumno en el aula?

El tema acá no es que hoy se requiera un alumno más activo, porque siempre se ha necesitado de jóvenes activos para aprender. El punto es que hoy tenemos un tipo de alumno que tiene mucha más personalidad, que vive en un mundo de cultura juvenil, muy propiciada por los medios, antes era el liceo el que le daba identidad al joven como liceano, ahora no, la identidad está dada por la juventud, las tribus, los grupos en que participan, etc. Y por otra parte, en la escuela tradicional el profesor se las sabía todas, hoy el lenguaje tecnológico de la modernidad, como elemento central, es manejado mucho mejor por los alumnos que por los profesores. Hay algo en que los alumnos superan al profesor y eso hace que la relación sea mucho más complicada, menos vertical, porque el docente se da cuenta que hay dominios de la vida en donde ellos son menos que el alumno.

¿Esto es el comienzo de un cambio cultural, de relaciones más horizontales en el aula?

Si, es un cambio cultural muy importante, porque la autoridad del profesor en la escuela era posicional, él tenía autoridad por ser el maestro, en este minuto hay un profesorado que tiene que ganarse la aceptación del alumno como autoridad, es más relacional.

¿La escuela genera una formación para la ciudadanía?

El actual currículo se hizo cuando la legislación por una parte y la realidad por otra hacían que una gran parte de los alumnos dejaran el colegio en 8º básico, por lo tanto se puso énfasis en la educación cívica en este último año. En este minuto estamos en un punto de inflexión, entiendo que se viene ahora un cambio cultural importante, porque ahora la educación es obligatoria hasta 4º medio, y más del 90% de los alumnos llegan a terminar sus doce años de enseñanza. Es por ello que se está revisando cambiar el énfasis en 8º básico, porque sería mucho más fácil pasar contenidos cuando los jóvenes están más grandes y para los más pequeños desarrollar de manera más experiencial estos temas.

Hoy tenemos unos objetivos transversales, como la computación, el trabajo en grupo u otras competencias, pero hay también elementos que tienen que ver con tolerancia, derechos humanos, valores, etc.

Se ha puesto mucho énfasis en la crítica al lucro de los establecimientos, ¿qué opinión le merece este tema?

Existen dos tipos de pensamiento con respecto a esto, uno que dice que la naturaleza de la educación es de tal nivel valórico que meter el lucro ahí es distorsionar las cosas, que el lucro va contra el sentido mismo de educar; los que así opinan, en primer lugar no debieran haber transado con la derecha en este tema, si es tan importante valóricamente.

Otra posición indica que, si observamos la educación, hay platas públicas destinadas a que los niños se eduquen y por otro lado una empresa comercial cuyo fin es maximizar sus ganancias, que es lo propio de una empresa. Aquí puede haber colusión de intereses y esto implica que si éste es el problema, no es ético sino un problema de situación. Tengo que generar una regulación tal que controle que los recursos que entrego para educación sean usados con ese fin y eso se puede hacer de muchas maneras, una es controlar los insumos, que es lo que sucede en muchos países, donde los salarios están fijados por ley y no hay como lucrar, porque el 85% de lo que me pasa el Estado se entrega en salarios y queda un 15 % para la administración del establecimiento, ése es el margen que queda para hacerlo mejor o peor, pero no hay espacio para lucrar con ello.

La otra alternativa, que es la que en este momento se está pactando con la derecha, es que la plata que se entrega sea controlada, que las empresas tengan un solo fin, solamente educar. Si además tiene que dar cuenta pública de lo que gasta no puede hacer cosas demasiado inmorales, creo que por ahí va la cosa, buscar buenas regulaciones. Personalmente, no me produce una contradicción ética el que una persona se gane la vida organizando escuelas, mientras lo haga bien y mientras existan los controles suficientes para que la educación de esa escuela sea de la mejor calidad exigible o exigida.

Hay quienes afirman que el lucro en los establecimientos mejora los resultados académicos de los alumnos, ¿qué cree usted?

Existe una correlación altísima entre el nivel socio cultural de la familia y el resultado escolar, si la familias más cultas mandan a sus hijos a colegios con fines de lucro es probable que los resultados sean mejores, pero estoy achacándole al lucro algo que no tiene que ver con ello, sino con el estrato socio cultural de las familias.

¿Cuáles son las alternativas que usted plantea para sustituir el sistema municipalizado, que es una de las bases de la inequidad de nuestra educación?

Es fácil decir 4 o 5 cosas que tiene que tener esa alternativa, aunque me es difícil dar una visión totalizada de ella. ¿Qué cosas tiene que tener?, un modelo en el cual se introduzca, de manera creciente, inteligencia al sistema, se genere aprendizaje y eso no se logra cuando tengo la administración de la educación dividida en 350 lugares distintos como ocurre hoy. De esos 350, al menos 250 de esos lugares no tienen las condiciones básicas de una masa crítica, de profesionales competentes, ni para administrar recursos financieros ni menos para los recursos pedagógicos. Hay que aglutinar, hay que suprimir dispersión, eso no significa necesariamente sacar la administración de las manos de los municipios pero si, obligar a los municipios a mancomunarse, a hacer unidades de administración muchísimo más grandes. Ahora, si eso se hace para todos o sólo para los municipios que tienen menos población, si es a través de una unidad regional que organiza esto en cada una de las regiones o lo hace el Estado central, son cosas que están abiertas a la discusión, pero lo que es claro es que la municipalización como está no funciona, es demasiado desigual.

Comentario

En el día de esta entrevista, gobierno y oposición firmaron un acuerdo en el que se comprometen a aprobar en el parlamento una serie de medidas para mejorar la calidad de la educación en Chile, estas medidas se desprendieron del informe entregado por el Consejo Asesor Presidencial para la Calidad de la Educación, que fue presidida por Juan Eduardo García-Huidobro. Entre las más importantes se pueden señalar:

Se modifican los ciclos educativos, acortando a 6 años la Educación Básica y ampliando a igual número la Enseñanza Media.

Los procesos de selección deberán ser transparentes e informados. Se deberán publicar número de vacantes, los plazos, el tipo de pruebas, los montos, las condiciones de pago y de forma clara el proyecto educativo.

Los establecimientos que reciben financiamiento público sólo podrán seleccionar por mérito a partir del actual Séptimo Básico. En los primeros años básicos no se podrá seleccionar ni por mérito académico, ni por el potencial de rendimiento futuro del niño, ni por situación socioeconómica, pero sí por el proyecto educativo que tenga el establecimiento educacional.

Los sostenedores de colegios podrán obtener ganancias, pero con algunas condiciones como ser personas jurídicas con la educación como giro único y estar a cargo de personas que tengan estudios superiores y no sólo enseñanza media, como hoy.

Creación de una Agencia Aseguradora de la Calidad y una Superintendencia de Educación.

El 70% del tiempo de clases se destinará a las bases curriculares que establece el Ministerio de Educación y un 30% a innovación.

Creación de un Banco de Planes y Programas que permitirá que los establecimientos más pequeños puedan contar con recursos para implementar propuestas educativas probadas y exitosas.

Este acuerdo no toca los temas considerados como centrales por el entrevistado para mejorar la que es la gran deuda de nuestra educación, la equidad.

Bibliografía y enlaces en Internet

Página oficial del Consejo Asesor Presidencial para la Educación www.consejoeducacion.cl

Ministerio de Educación de Chile www.mineduc.cl

Prensa nacional: www.latercera.cl, www.emol.cl

 

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